

El Cruce nace simplemente de las ganas de pedalear, no en carreras, no en desafíos, sino por nosotros y para nosotros. A nuestro ritmo, a nuestras ganas y nuestro empuje. Después de algunos intentos fallidos por cirugías y lesiones, calzamos la fecha original para ir con mi amigo Juano a dar la vuelta a la que llamamos Cruce Austral, uniendo Chile y Argentina por dos pasos fronterizos, uno de ellos, de muy difícil acceso.
DÍA 1
Partimos el sábado 28 de marzo, desde Puerto Varas rumbo a Hornopirén, donde tuvimos el cruce en Ferry desde Caleta la Arena hasta Caleta Puelche.
Maravillados con la naturaleza, decidimos irnos por el camino costero de Contao, que acierto! El camino es hermoso, relativamente plano y poco transito de vehículos. Ese día llegamos a las 21 hr a Hornopirén a descansar a un Hostal para al otro día tomar el segundo Ferry que nos llevaría a Caleta Gonzalo.
DÍA 2
A las 10 hr teníamos que abordar el Ferry de Hornopirén, llegamos al embarcadero a las 9:30 hr. Es un viaje de 3 horas hasta Leptepu, donde vas viendo los primeros fiordos australes, caídas de agua, aves y algunas caletas pequeñas. Esa mañana nos tocó mucha lluvia, lo bueno es que fue en el Ferry. Éste es muy grande y tiene una cabina grande donde puedes descansar, cargar tus equipos electrónicos y tiene una cafetería.
Al llegar a Leptepu, tienes 10 km de pavimento para llegar a Primer Fiordo, partimos detrás de todos los autos para ir tranquilos. Aquí ya se sentia ese olor a Nalca y carretera Austral, la lluvia había parado y la temperatura estaba muy agradable para pedalear, aunque siempre abrigados.
Después de casi 35 minutos, llegamos al lado de Primer Fiordo para tomar nuestro 3er Ferry que nos llevaría a Caleta Gonzalo.
Desde ahí, nos quedaban 50 km para llegar a nuestro destino del segundo día, Chaitén. Llegamos a las 21 hr, directo a comer algo al primer restaurant que encontramos. Mientras comíamos buscábamos alojamiento y empezaba a ponerse a llover. Una pequeña cabaña fue nuestra casa.
DÍA 3
Creo que el 3er día fue el más duro, empezamos con una lluvia suave, pasamos al taller de Patricio Jorquera a 8 km de Chaitén a reparar un problema que tenía con mi rueda delantera (había pinchado 3 veces). Me dejó la rueda impecable y me aseguró que no pincharía más en todo el viaje, y así fue.
Pasamos por el lago Yelcho y su icónico puente, una maravilla!. Antes de enfrentar la temida cuesta Moraga, pasamos a un carrito de comida a cargar energías. La cuesta es dura y con lluvia se pone peor, aun así, no se nos hizo tan pesada como nos habían advertido.
Llegamos a Villa Santa Lucía, el sector más austral que íbamos a recorrer y ahí nos fuimos en dirección a Futaleufú.
Volvimos a ver el lago Yelcho, esta vez con sol, ya había parado la lluvia. Empezaba el ripio y 50 km que nos quedaban por delante.
Sentíamos rafagas de viento caliente y a veces frío, se nos oscurecía y se hacía cada vez más dificil el pedaleo. A eso de las 23 hr, llegamos a Futaleufú, directo a buscar donde comer, encontramos una pizzería, lo único que estaba abierto a esa hora.
Para nuestra suerte, la mesera escuchó que buscábamos donde dormir, y nos ofreció su casa, que quedaba a una cuadra de la pizzería. También nos pudimos bañar y secar nuestra ropa mojada.
Ya estábamos listos para enfrentar el día 4 y nuestro cruce a Argentina.
DÍA 4
La frontera con Argentina está a 10 km de Futaleufú. Partimos pedaleando a las 9:30 hr con un día que amaneció con lluvia torrencial, que de apoco fue disminuyendo. A esa hora había un sol tremendo y rápidamente llegamos a la frontera. Pasamos por aduana, y estábamos listos para entrar a Argentina, no sin antes conocer el Hito que nos limita.
Notamos como cambiaba el paisaje, ya no habían Nalcas, ni nubes de lluvia, ni coigues. El paisaje cambia completamente, la gran vegetación va desapareciendo con cada pedaleo. El camino de ripio nos llevaría al primer puebo, con un hermoso Valle que ya empezaba a teñirse de otoño. A 15 km llegaríamos a Trevelin, donde buscamos inmediatamente un lugar para comer. Después de llenar el tanque con una empanada y la clásica milanesa, seguimos con destino al Parque Nacional Los Alerces. Aquí empezamos a salir de la pampa para meternos de lleno a la Cordillera de los Andes. El parque tiene unas vistas impresionantes y una infraestructura para el viajero increíble.
A las 21 hr, decidimos terminar el día y alojar en el camping de Futalaufquen. Arrendamos un domo, nos bañamos con agua caliente, comimos, cargamos nuestros equipos electrónicos y pudimos descansar.
DÍA 5
La lluvia de la noche y el frío de la mañana se hicieron sentir. Nos costó un poco ponernos en marcha, y a eso de las 9 hr salimos rumbo al norte por el Parque. Un camino mitad pavimento y mitad ripio que va bordenado el Lago Futalaufquén todo el trayecto, con paisajes alucinantes que a veces te dejan sin aliento. En ese momento pensaba lo lejos que habíamos llegado solo con el impulso de nuestro cuerpo. Entremedio habían varios Campings y en uno de ellos paramos a comer e hidratarnos. Ya hacia un poco más de calor y nos topábamos con el segundo lago del parque, El Lago Verde. A esta altura deseabamos llegar pronto al pavimento. Luego llegamos al Lago Rivadavia y a la villa Rivadavia, aquí nos quedaban 15 km para la siguiente ciudad, Cholila.
Paramos a comprar café y galletas en una YPF. Empezaba el atardecer y aún nos quedaba trayecto para llegar al destino de ese día, Epuyén. El camino ya era asfaltado y llegó la noche, y al rato empezó a salir la luna llena, fue algo mágico que nos dió el último empujón para llegar. Aquí encontramos una casa que arrendaban una pieza por día, pudimos comer, bañarnos, secar algo de ropa y dormir en cómodas camas.
DÍA 6
Este día era la vuelta a Chile, quedaban 40 km para llegar a Lago Puelo y hacer los trámites con policía para salir del país. Empezamos el día con un café y facturitas en una YPF. Salimos de Epuyén a las 9am por la ruta que nos llevaría a Lago Puelo. Pasamos por el Hoyo y su carretera sin tanta subida, con grandes montañas y más flujo de vehículos, estábamos en la famosa ruta 40.
Fue impactante ver parte del paisaje en cenizas, ya que en enero de este año feroces incendios azotaron a toda la zona de la Comarca Andina.
Para llegar a Lago Puelo debiamos hacer un desvío, que nos sacaría de la ruta 40. El pueblo hermoso!, entre montañas y al final con el lago de un color verdoso/turquesa. Aquí nos habíamos contactado con un botero, "el Ruso"para que nos cruzara en su lancha a Chile (es la única forma para poder llegar a Chile en este paso fronterizo). Es toda una logística, ya que el Ruso nos dejaba al final del lago Puelo, ahí nos bajamos para caminar por 600 metros hasta el Hito, donde nos esperaba Juan Fernández, el botero Chileno, que nos llevó del Lago inferior a Policía chilena, que es donde tienes que hacer el trámite para ingresar a Chile. Una vez listos, Juán nos llevó en bote por el Río Puelo hasta el sector de Segundo Corral. Aquí volvimos a pedalear por un sendero de ripio, hasta llegar al camino principal que nos llevaría hasta el Camping El Polaco, muy cerca de Llanada Grande. El camino era pesado, mucha piedra y a veces viento en contra, parecía que nunca saldríamos de ese lugar. Al llegar donde El Polaco, pudimos armar carpa, comer y descansar. Ya no quedaban tantas fuerzas como los primeros días.
DÍA 7
Despertamos con la tranquilidad del valle de Llanada Grande, y el sonido del Río. Ignacia, la anfitriona, nos hizo un rico desayuno con un pan hecho por ella, exquisito!. Salimos a enfrentar otra vez el duro camino que nos llevaría hasta el lago Tagua Tagua, donde tomaríamos nuestro último ferry del cruce. Ahí aún nos quedaban mas de 150 km para llegar al final de la travesía, Puerto Varas.
Pasando el lago Tagua Tagua, porfin llegaba el pavimento, un camino de bajada que nos dejaba entre Puelo y Cochamó. Este camino ya lo conocíamos y sabíamos que no nos quedaba tanto, solo había que superar el tramo de tierra de 20 km que nos dejaría en Cochamó.
Casi llegando, juano tuvo un accidente, golpéandose en la cabeza, y todo el lado izquierdo del cuerpo, ya no podía pedalear, llegamos apenas a Cochamó y decidimos llamar para su rescate.
Yo intenté seguir para llegar a Puerto Varas, pero la noche y la poca batería que me quedaba en teléfono y luces, me llevó a la decisión de pedir rescate también. A las 19 hr llamé a la Isa para que fuera a mi búsqueda. Con esa tranquilidad, pude seguir pedaleando hasta Ensenada, donde por fin nos encontramos.
No hubo frustración, ni culpa, ni nada. Como empieza este relato, esto lo hacíamos por nosotros, no había presión ni una meta a la que llegar, es más, miraba hacia atrás todo lo que habíamos recorrido y no podía sentir más orgullo por Juano y por mi, por atrevernos a hacer este tipo de aventuras donde pedalear te da esa libertad y felicidad de llegar a donde te propongas.
En total fueron 7 días, 930 kms recorridos, +9.000 metros de altimetría e infinitos momentos de alegría, sufrimiento y perseverancia.
Muchas gracias mi familia, Isa y Elisa que me apoyan en esto, a los amigos del @el_cruce.cc, José Pastor, Cristian Lagos y Matías Huaiquil por el apoyo en ruta y a @RhinoBags por equiparnos con los bolsos del viaje. Y a Juano, por ser tremendo compañero de ruta! Sin duda el mejor viaje en bici que he experimentado hasta el momento.
Esperamos hacer más cruces, más historias, más experiencias, o simplemente seguir pedaleando.
Si llegaste hasta acá, muchas gracias!!!
A compartir!
ILUSTRACIONES













































































































































